El teletrabajo: una oportunidad en medio de la crisis

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En un contexto como el actual, de crisis económica y constantes políticas de adelgazamiento sobre las organizaciones y las personas que trabajan, puede ser un buen momento para recuperar el concepto teletrabajo y fomentar su implantación en las organizaciones. Las ventajas que proporciona el teletrabajo se acentúan más que nunca.

El teletrabajo es una medida de flexibilidad laboral interna, de relativo bajo coste y que además permite reducir algunos costes en las organizaciones. Pero sobre todo, el teletrabajo puede ser un buen instrumento para motivar al personal y, en consecuencia, aumentar su productividad.

Está demostrado que las empresas que aplican el teletrabajo están de acuerdo en que incide de forma positiva en la eficiencia de la empresa pero sobre todo en la retención del talento. Los trabajadores sufren menos estrés y se sienten más motivados.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han provocado cambios en la organización del trabajo tradicional y en las relaciones laborales contribuyendo a desarrollar las herramientas principales para nuevos modelos de gestión.

El teletrabajo es un instrumento de modernización y racionalización en la gestión de los tiempos de trabajo y, por ello, se enmarca dentro de las políticas públicas de nuevos usos del tiempo.

A pesar del crecimiento que ha experimentado en los últimos años, la presencia de esta práctica en nuestro país es todavía escasa. Así otros datos nos señalan que la posición de España en relación al uso del teletrabajo en comparación con la Europa de los 27 es del 8,5%. O que sólo un 26%  realiza algún tipo de trabajo desde casa, mientras que en Europa la media es de un 35%. Y si nos comparamos con EEUU las cifras se disparan: en 2013 el 58% de la población trabajadora de EE.UU.

Hasta el momento, nos hemos centrado en las bondades del teletrabajo como medida de motivación del personal trabajadores pero, el teletrabajo también implica otros beneficios tanto para el trabajador como para la empresa:

Beneficios para el trabajador / a:

  • Flexibilidad horaria y reorganización del tiempo de trabajo (superación de la cultura de presencialismo).
  • Mejor gestión del tiempo propio que favorece la conciliación de las responsabilidades personales y profesionales.
  • Orientación de la persona teletrabajadora hacia la obtención de resultados.
  • Reducción del tiempo invertido en desplazamientos diarios y otros gastos derivados de la actividad profesional, además de la reducción riesgos de accidentes.
  • Incremento de la motivación y la productividad y de la calidad del trabajo: posibilidad de trabajar en las horas en que se es más productivo
  • Mejor aptitud para resolver problemas y de desarrollo de la capacidad de innovar.
  • Mejora del estado de salud y de la calidad de vida del trabajador a por una mejora en la gestión del tiempo propio
  • Aumento de las posibilidades de trabajo para diferentes colectivos con necesidades especiales de movilidad.

Beneficios para la organización:

  • Aumento del compromiso con sus trabajadores / as: facilidades para la conciliación laboral y personal, retención y atracción de talento, etc.
  • Reducción del absentismo y del número de bajas laborales y el absentismo (los trabajadores gozan de más salud física y psíquica, se elimina parte del riesgo de accidente).
  • Oportunidad para reorganizar los procesos de trabajo, redefinir los objetivos y los resultados esperados y mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios prestados
  • Oportunidad para cambiar los sistemas de evaluación del rendimiento del trabajo orientados a la consecución de objetivos.
  • Oportunidad de mejora de la productividad, de la eficacia y de la competitividad (Oportunidad de inserción laboral para colectivos con necesidades especiales.
  • Aumento de los beneficios económicos y ambientales en limitar el tiempo presencial en la organización: ahorro en material de oficina, descongestión de espacios y equipamientos, ahorro de energía, etc., sin que ello conlleve una reducción en la prestación de los servicios directos al público.
  • Desarrollo de procesos de descentralización de la empresa y la territorialización de los servicios (reequilibrio territorial).

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