¿Es mejor momento para emprender o para invertir?

Berlín, Londres o Estocolmo son ciudades donde miran las capitales con más ambición. Barcelona o Estonia, en cambio, están en la lista de los que empiezan a despuntar por su innovación, talento emergente y capacidad de sorprender. ¿Por qué Barcelona se encuentra en esta segunda lista y no en la primera? “Hay muchos ojos puestos sobre las grandes ideas que surgen, pero siempre hay dudas”, responde el co-fundador y CEO de White Bull, Farell Duvall. En el rol de moderador del acto, continúa su primera reflexión asegurando que a menudo las “universidades, conocimiento y ganas de innovar” de la ciudad quedan tapadas por la percepción de “poca seriedad de la cultura española”.

A juicio del asesor e inversor Oriol Juncosa, todo este contexto está cambiando: “En los últimos tres años la calidad de los emprendedores ha mejorado. Ahora hay equipos formados, gente con años de experiencia emprendiendo, buenas ideas … “. Por eso no duda en afirmar que “ahora es el mejor momento para ser emprendedor, pero no por ser inversor”, porque la salida de la crisis hace que haya muchos más dinero disponible que no proyectos sólidos y escalabilidad.

Reemprender para tener éxito

El sector emprendedor no se cansa de repetir que fracasar no significa rendirse y eso mismo repiten varias veces tan Juncosa como Carlos Trenchs, director de Caixa Capital Risc. Para ellos, quien emprende por segunda o tercera vez es más susceptible de tener éxito y de encontrar más apoyo por parte de mentores y de inversores, por lo que instan a no perder la valentía.

En este sentido, Trenchs recuerda que es “la mezcla entre nuevos emprendedores y gente que lo intentó hace 5 o 6 años y ahora vuelve” lo que ha hecho que Barcelona despunte. Y es que la unión de falta de miedo de los primeros y la experiencia de los segundos lo que genera equipos equilibrados.

Pensar globalmente

“Nosotros vemos Europa como un mercado, no vemos países. Queremos invertir en negocios con una ambición global, como los otros bancos internacionales que buscan proyectos europeos “, explica Carlos Trenchs.

Wallapop es la start-up que mejor escenifica todo esto. Nace en Barcelona con Miguel Vicente, emprendedor con experiencia que tiene el mérito de haber creado LetsBonus. Entre los inversores iniciales de la start-up hay Caixa Capital Risc, por lo que Trenchs se convierte en la mejor persona para narrar su creación: “El mismo año que invertimos en ella, pusimos dinero en 35 proyectos más que creíamos que tenía el mismo potencial, pero los rasgos diferenciales de Wallapop eran su equipo sólido, una propuesta de valor interesante y que con pocos recursos ya habían construido un proyecto atractivo. Tenía sentido poner dinero para ver si con más recursos podrían mantener la tendencia de crecimiento “.

Otro de los atributos que destaca el director de Caja Riesgo Capital es trabajar a escala local y ser una app B2C. “Pone en contacto la oferta y la demanda, lo que significa que trabaja con sinergias por volumen”, puntualiza Trenchs con el objetivo de remarcar que todo depende únicamente del mercado local.

Además, desde el punto de vista del inversor, Wallapop acertó a la hora de financiarse con seed money, lo que ha permitido que los business angels iniciales puedan salir en rondas posteriores para dar entrada a nuevos inversores . “Los que apostaron por la app al principio ahora tienen más dinero para ponerlos en otros proyectos y hacen que el circuito funcione”, apunta Trenchs.

Lo que busca un inversor

Del mismo modo que hay emprendedores noveles, sin experiencia y con posibilidades de equivocarse, también hay business angels que se inician en esto de la inversión en startups. Es por este motivo que los especialistas coinciden en que hay que conocer a la persona que quiere poner dinero antes de confiar en ellos plenamente.

En el caso de estar ante un profesional con bagaje, recomiendan contar en el equipo con una persona que conozca cada uno de los nombres más importantes del momento en cuestión de mentores e inversores. También es bueno ir de la mano de un prescriptor y llevar un plan de negocio acompañado de una lista de puntos débiles del negocio que hay que mejorar, ya que se demuestra que se conoce a fondo de donde cojea el proyecto. Finalmente, crear un equipo de personas con perfiles diversos para evitar que pueda haber alguna carencia técnica.

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